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La temperatura global registrada en 2025 evidencia que ya se ha  rebasado el umbral de 1.5ºC y sugiere que los 2ºC se alcanzarían  en el 2040

Boletín de prensa

El Programa de Investigación en Cambio Climático y el Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático, de la UNAM, presentan hallazgos y perspectivas sobre el panorama global y nacional de cambio climático para 2026.


BOLETÍN DE PRENSA | ICAYCC – PINCC


CDMX, febrero 11, 2026 

Los registros ubican al año 2025 entre los tres más calurosos observados a nivel global. El año 2024 continúa siendo el año más cálido en el registro con una anomalía de 1.55ºC con respecto al periodo 1900-1930, mientras que 2023 y 2025 se encuentran casi en un empate con valores de 1.46ºC y 1.44ºC, respectivamente. Aunque con mayores incrementos, la temperatura promedio anual de México muestra un comportamiento similar: el 2024 ha sido el año más cálido con una anomalía de 2.11ºC por encima del periodo de referencia, seguido por 2023 y 2025 con un valor cercano a 1.88ºC en ambos casos. 

Los valores de las anomalías en temperatura tanto a nivel global como de país están influenciados por diversos fenómenos de variabilidad climática, entre los cuales destaca El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), así como por varios factores antropogénicos. Actualmente es irrefutable que actividades humanas perfectamente trazables en el último siglo y medio, han generado un aumento sostenido en las temperaturas del planeta y cambios generalizados en el sistema climático, que tienen profundos efectos sobre diversos sistemas naturales y humanos. 

La Figura 1 muestra la evolución de la temperatura global durante el periodo 1880-2025 para tres bases de datos internacionales producidas por la NASA (GISSTEMP v4), HadCRUT del Met Office (HadCRUT5) y NOAA (Globaltemp 6.0), así como el promedio de las tres denominado Tprom (líneas punteadas). En esa misma gráfica se muestran, con líneas continuas, las temperaturas después del uso de un filtro de series de tiempo para remover los efectos de la variabilidad natural. Estas estimaciones representan el incremento de las temperaturas globales atribuible principalmente a la influencia humana y constituyen un indicador resumen de nuestro impacto en el planeta. De acuerdo con ellas, el cambio en el valor climatológico de la temperatura global en 2025 alcanzó 1.46ºC con respecto al periodo de referencia. Esto quiere decir que, para cualquier efecto práctico, ya se puede considerar que hemos llegado al umbral de 1.5ºC que las negociaciones internacionales tenían como uno de sus objetivos primordiales evitar. Esto ocurre en el contexto de debilidad extrema en las instituciones internacionales y en el multilateralismo, junto con incrementos récord en las emisiones globales de gases de efecto invernadero y en las concentraciones atmosféricas de CO2

Más aún, desde hace unos años se ha discutido en la comunidad científica de cambio climático una posible aceleración del calentamiento global. Con datos hasta 2025, es ahora posible sostener la existencia de dicho aceleramiento. El análisis de la serie de tiempo de la temperatura global muestra la existencia de un aumento en la tasa de calentamiento que es estadísticamente significativo que inició en 2012 y es un resultado robusto consistente con las diferentes bases de datos observados disponibles1. El cambio en la tasa de calentamiento es de una magnitud considerable, pasando de cerca de 1.9ºC a 3.5ºC por siglo, es decir, casi el doble (84 %). De mantenerse esta tendencia, el planeta estaría alcanzando el umbral de 2ºC alrededor del 2040, mucho más temprano de lo que se esperaba. Estas estimaciones son consistentes con estudios realizados en otros centros de investigación del mundo. 

Figura 1. Evolución del promedio anual global de la temperatura media del aire durante el periodo 1880-2025. Las líneas punteadas representan los valores de temperatura estimados por los distintos centros globales, mientras que las líneas continuas muestran las temperaturas suavizadas utilizando el filtro Hodrick-Prescott (HP). Periodo de referencia 1900-1930. 

En cuanto al componente de variabilidad natural, el 2025 se caracterizó por un episodio moderado de La Niña, que comúnmente se asocia con temperaturas globales más frescas en comparación con una fase neutra. Otros factores naturales que pueden haber influido en que los últimos tres años hayan sido particularmente cálidos, son un ligero incremento en la energía proveniente del Sol y posibles efectos de la inyección de vapor de agua en la atmósfera alta por la erupción del volcán Hunga-Tonga de 2022 (ver Global Temperature Report for 2025 – Berkeley Earth) Entre los factores antropogénicos con una posible contribución a los cambios recientes , destaca la reducción del efecto de enfriamiento de los aerosoles sulfatados provenientes del transporte marítimo, eliminados en los últimos años por las restricciones de la OMI a las emisiones de los barcos (Hansen et al., 2023 y 2025) 

La Figura 2 muestra el caso de la temperatura media anual de México, utilizando las mismas tres bases de datos originales (NASA, HadCRUT, NOAA) y el promedio de todas ellas. La temperatura anual en nuestro país ya muestra un aumento de 1.9ºC (rango: 1.76ºC-2.11ºC)2 con respecto al periodo de referencia 1900-1930, que es atribuible principalmente a factores antropogénicos. Al igual que en la temperatura global, la evolución de la temperatura promedio de México sugiere una aceleración importante del calentamiento. Sin embargo, la evidencia formal sobre un cambio en la tasa de calentamiento es mixta, ya que únicamente la temperatura de la NASA y el promedio de las tres bases de datos arrojan resultados estadísticamente significativos. Esto se puede deber a que la variabilidad natural tiende a ser mayor en escalas espaciales más pequeñas, lo que dificulta la identificación de cambios en los parámetros de tendencia de una serie de tiempo. Probablemente se requieran algunos años más para confirmar la existencia de este cambio, pero los datos actuales ya ofrecen evidencia suficiente para sostener la idea del aceleramiento. La fecha estimada de cambio en la tasa de calentamiento ocurre entre el 2010 y 2013, siendo consistente con los resultados obtenidos a nivel global. De manera similar a lo que ocurre en la temperatura global, a partir de inicios de la década de 2010, la tasa de aumento de la temperatura en México casi se duplica (90%), pasando de cerca de 3.0ºC a 5.5ºC por siglo. Si esta tasa de calentamiento se mantiene, nuestro país alcanzaría un incremento de 2.0ºC antes de terminar esta década y cercano a 2.7ºC para el 2040, con respecto al periodo de referencia. 

Considerando la respuesta al forzante antropogénico únicamente, se espera que en 2026 la temperatura global alcance un valor cercano a 1.5ºC, mientras que para el caso de México esté en torno a 1.95ºC. Esto situaría este año entre los tres años más cálidos en el registro tanto para el planeta como nuestro país. Sin embargo, se espera que factores de variabilidad natural tengan una influencia importante en este año. Para 2026 se espera que durante la primavera predomine la condición Neutral del fenómeno del ENSO y que para el verano se desarrollen las condiciones de El Niño, lo que provocaría un incremento de la temperatura durante el otoño e invierno y durante los primeros meses de 2027.

Figura 2. Evolución del promedio anual de la temperatura media del aire en México durante el periodo 1880-2025. Las líneas punteadas representan las bases de datos observadas de distintos centros globales, mientras que las líneas continuas muestran las temperaturas suavizadas utilizando el filtro Hodrick-Prescott (HP). Periodo de referencia 1900-1930. 

Las investigaciones llevadas a cabo en la UNAM y en otras instituciones nacionales e internacionales que hemos presentado aquí, nos permiten ver que el cambio climático global ya ha superado, por lo menos temporalmente, el umbral de los 1.5°C en periodos recientes y tanto las observaciones como las proyecciones indican que la velocidad en el cambio se está acelerando. En nuestro país, la tasa de calentamiento es mayor que la del promedio global. 

Las implicaciones clave para México en el corto y mediano plazo asumiendo trayectorias de emisiones de moderadas a altas en donde se puede llegar a alcanzar o superar los 2°C de aumento en la temperatura, abarcan todos los sectores de actividad y regiones de nuestro territorio. 

Ya se ha hablado del aumento de la frecuencia e intensidad de las sequías, especialmente en el norte y centro de México, con reducción de la precipitación anual en regiones ya áridas y exacerbación del estrés hídrico en ciudades, sobre todo medias y grandes. Con 2 grados de aumento en la temperatura promedio, las sequías agrícolas podrían prolongarse cerca de un 40 % más, afectando la disponibilidad de agua tanto de escurrimiento como subterránea. Los riesgos a la seguridad alimentaria y la salud se multiplican. Se incrementaría la pérdida de biodiversidad de organismos de todo tipo, tanto terrestres como acuáticos. Las olas de calor y los eventos extremos serían más intensos y/o frecuentes. Todo esto con daños no sólo a la economía y bienestar de la población sino también a las posibilidades de adaptación al cambio climático. Se acorta drásticamente el tiempo que tenemos para implementar medidas de reducción de vulnerabilidad y de adaptación al cambio climático. 

La aceleración del calentamiento observado en México modifica el horizonte de la política climática, significa que tenemos menos tiempo para evitar daños mayores. 

El principal reto climático de México hoy no es sólo reducir emisiones, sino evitar daños. La adaptación debe convertirse en prioridad nacional y hemos propuesto un enfoque de daños netos cero que actualmente se está trabajando con el INECC y con los sectores ambiental y científico del gobierno federal. 

Avanzar hacia un enfoque de daños netos cero implica incorporar el riesgo climático en las decisiones de inversión, en la planeación territorial, en la infraestructura hidráulica y energética, y en los sistemas de salud y protección civil. Significa también anticipar impactos, reducir vulnerabilidades y proteger los ecosistemas naturales del país. Implica cambiar el eje de atención hacia las personas y los ecosistemas naturales, incorporando incluso las medidas de mitigación o reducción de emisiones a cambios centrados en la protección de la vida, la justicia ambiental y la realización de los cambios sociales, económicos y culturales que nos permitan alcanzar el objetivo. 

Sin abandonar la mitigación, el enfoque en daños netos cero se propone reducir sistemáticamente las pérdidas humanas, ambientales y económicas asociadas al cambio climático. La adaptación es cada vez más una condición para el desarrollo y la estabilidad del país, que solo podemos realizar nosotros mismos. 

El contexto geopolítico internacional presenta condiciones difíciles para la acción climática concertada. Resulta fundamental defender el multilateralismo impulsando nuevos tipos de colaboración internacional, alianzas regionales y un aumento en la participación local, intersectorial e intergeneracional. 

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  1. Se utilizó la prueba de cambio estructural Perron-Yabu (2009) y en todos los casos el estadístico fue significativo al 5%.   ↩︎
  2. Para el boletín de 2024 se utilizó únicamente la base de datos GISSTEMP de la NASA y el valor reportado de calentamiento atribuible a factores antro   ↩︎